Colorín colorado…

…este viaje se ha acabado. 😦

Dicen que todo lo bueno llega a su fin. Así, el 24 de diciembre volvía a Madrid, justo a tiempo para pasar la Navidad en familia. Y parece que, en efecto, la Tierra debe ser redonda porque al final llegas al mismo sitio :). La verdad es que es ha sido para mí un año excepcional, y vuelvo con la sensación de haberlo disfrutado a tope.

MILLONES DE GRACIAS a todos los que habéis seguido el blog, o al menos leído algún post, comentado, mandado mensajes, dado ánimos, compartido ideas o cualquier otra cosa. Me he sentido muy acompañado por todos vosotros en la distancia. Gracias también a todos los nuevos amigos que he hecho en todo el mundo, vosotros habéis hecho que este año haya sido inolvidable!! GRACIAS!! Para cualquier cosa, sigo estando disponible a través del formulario de contacta.

Respondo a algunas FAQ:

–  ¿Ha merecido la pena? Dejar un trabajo en época de crisis y una vida más o menos cómoda para ponerse en ruta..? SIN DUDA!!! 🙂 La experiencia no la cambio por NADA; ni por dinero, ni por haber hecho el mejor MBA del mundo, ni por nada. Viajar es la mejor universidad, lo que se aprende y se vive viajando es algo único e inigualable.

¿Qué habrías hecho distinto? Si volviera a empezar, creo que casi todo. Eso no significa que me arrepienta de lo que hice. Simplemente, a viajar se aprende viajando. Por muchos consejos que te den, tienes que caer tú mismo en los errores y aprender de ellos. Para ir descubriendo tu propio estilo de viajar sólo vale la experiencia.

– ¿Y ahora qué? Tras el viaje, me mudé a Londres y volví a una vida de trabajo de oficina. No es fácil volver a la rutina despues de un viaje largo. Londres es una ciudad increíble donde tambien conozco gente de todo el mundo sin moverme de la ciudad. Pero claro, una vez coges el gustillo a esto de viajar, es un vicio!! 🙂 Así que no sé cuándo ni cómo pero seguro que volveré a viajar.

¿Qué país te ha gustado más? Odio esta pregunta. Cualquier país de este mundo puede ser maravilloso si te propones descubrirlo a fondo. Además, en la enorme variedad de países y culturas que hay está el gusto, no? Y, claro, lo que hace un viaje grande es siempre la gente, no los sitios que quedan bonitos en una postal.

Como sé que mi respuesta no os convence, os dejo un “top ten” de sitios o experiencias del viaje que son muy llamativos (orden random):

  1. Bucear en la Gran Barrera de Coral
  2. Maravillarse ante la arquitectura islámica de Bujara y Samarcanda
  3. Bailar samba en el Carnaval de Rio
  4. Ver el atardecer desde tu hamaca navegando en un barco por el Amazonas
  5. Quedarse boquiabierto ante las Cataratas de Iguazu
  6. Contemplar el atardecer sobre los moais en la remota Isla de Pascua
  7. Subir a las ruinas de la ciudad Inca de Machu Picchu
  8. Imbuirse en la cultura Uigur en los mercados de Kashgar
  9. Seguir las huellas de Marco Polo por la Ruta de la Seda en ciudades como Dunhuang
  10. Apreciar la majestuosidad del Taj Mahal

Aunque los verdaderos ‘highlights’ de todo viajero no son ninguno de estos, sino esas otras experiencias que no puedes poner en un blog ni compartir porque hay que vivirlas en primera persona. Por ejemplo, pueden incluir: el día que te quedaste totalmente tirado y de pronto alguien te ayudó; el viaje en un tren indio de pie en el que conociste unos estudiantes y no paraste de reír en todo el trayecto; cuando vas andando sin rumbo y de casualidad llegas a un paraje perfecto y sin nadie donde te quedas toda la tarde; la conversación sobre la vida y la muerte con un grupo multinacional en el jardín de un hostel; la familia que te acogió en no sé dónde; las nuevas caras, nuevas culturas, nuevas amistades, nuevas religiones, nuevas comidas y un largo etcétera. Todo esto hay que vivirlo.

Os animo a todos a viajar. No es algo para millonarios o para hippies. Cada cual puede hacerlo a su ritmo y a su modo. Ya sabéis, lo único difícil es dar el primer paso, luego todo se arregla. A veces cumplir nuestros sueños es más fácil de lo que pensamos.

El mundo es un libro, y quien no viaja lee sólo una página” San Agustín

En este sentido, viajar no es sólo ir lejos; es tambien una actitud. Es ser curioso, interesarse por la gente que cruzas por la calle, no caer en la monotonía, abrirse a nuevas experiencias, aprender de cada cosa. Entonces, viajemos. Hoy, ahora, aqui.

De nuevo, GRACIAS A TODOS!! Os dejo una galería con fotos del viaje random:

Anuncios

¿Sydney o Melbourne?

La mayor parte de los australianos (y extranjeros en Australia) no tardan en expresarte su opinión en el controvertido debate “Sydney vs Melbourne“. Las dos mayores ciudades del país son escudriñadas para alimentar la discusión entre los Sydneysiders y los Melbournians.

Después de haber visitado las dos, he de concluir que la verdad es que no son TAN distintas. Cada una tiene aproximadamente 4 millones de habitantes. Las dos tienen un centro de negocios, barrios a la moda en el centro y una colección interminable de zonas residenciales en las afueras. También comparten unos precios muy caros.

Desde luego, Sydney queda mejor en una postal. Las vistas del puerto son impresionantes. Y la ópera es el edificio más emblemático del país. Es una ciudad glamurosa y muy fashion. El viejo puente que atraviesa el puerto es un lugar privilegiado para tomar fotografías de la ciudad, como yo hice:

Sydney harbour

El río Yarra en Melbourne no brilla con la fuerza del puerto de Sydney, aunque algunos tramos son muy agradables. Los tesoros de esta ciudad están más escondidos. La plaza central, Federation Square, suele tener música en vivo y ferias. La música, la cultura, las artes o la comida son extraordinarias en Melbourne. Puedes encontrar restaurantes y cafés a la última moda y con cualquier clase de comida. Es una ciudad muy cosmopolita y con una mezcla racial muy interesante. Además, Melbourne ha sido seleccionada “la mejor ciudad del mundo para vivir” por prestigiosas publicaciones como The Economist.

Melbourne

Entre estas dos grandes ciudades hice una parada en lo que parecía un mundo completamente distinto. La ciudad de Wagga Wagga, en el interior de New South Wales, sirve como centro de compras y servicios para las pequeñas poblaciones y granjas esparcidas por el área. No hay hostels y tampoco parece que reciba muchos visitantes extranjeros. Yo no habría ido allí de no ser porque encontré un host en couchsurfing dispuesto a invitarme a su casa y a compartir su experiencia de vida en el área. ¡¡Y desde luego mereció la pena!!

Fuimos a cenar en el típico pub local, ver deportes, zoo y otros lugares. Pero lo que más me llamó la atención fue el mercado de animales. Los jueves, rancheros, comerciantes al por mayor y agentes se reúnen para subastar lotes de ovejas. Es el mismo concepto que el mercado de Kashgar (China), que os describí hace unos meses, pero obviamente organizado de manera muy diferente. Compradores y vendedores pasan de un lote a otro con rapidez, habiéndolos inspeccionado previamente. Los comerciantes y granjeros van vestidos de forma que pega con el sitio: con vaqueros y sombreros de cowboy. En fin, otro glamour distinto al de Sydney y Melbourne. 🙂

DSCN2364

Mercado de ganado en Wagga Wagga

Mi anfitrión, muy formado y viajado pero a la vez orgulloso de sus orígenes en el “bush” (campo) australiano, me comentó que este estilo de vida es muy tradicional en Australia. Antes del pelotazo de los recursos naturales, la agricultura y ganadería ha sido siempre el modo tradicional de vida en un país con tanto terreno.

Bueno, dejando a un lado Wagga, tal vez os preguntaréis cuál es mi postura sobre Melbourne vs Sydney. Habiendo estado tan solo una semana en cada una, no puedo tener una visión desde dentro, pero aun así no escurriré el bulto. Mi elección (para vivir): Melbourne. 🙂 ¿Y tú qué opinas?

Ruta de la Seda 3 – Iran

De vuelta tras un par de meses en países en los que no se permite el acceso a wordpress y con ganas de actualizar esto.

En Asia Central, he conocido viajeros increíbles. Muchos de ellos viajan por un largo periodo, por varios países. Si les preguntas cuál es el país que más les ha gustado, casi siempre responden: ‘Irán’. ¿Qué es lo que hace a este país un destino tan especial? Sin duda, lo agradables y acogedores que son los iraníes. Como me comentaba un viajero: ‘En Irán nunca estás solo’. Y es verdad, siempre aparece alguien para iniciar una conversación, invitarte a su casa o ayudarte con cualquier cosa. Para algunas personas, sólo escuchar el nombre Irán les produce miedo (sobre todo a los estadounidenses), pero si viajáis a Irán debéis olvidar todos los prejuicios y disfrutar lo maravilloso que es ese país.

Tras llegar a Teherán, fui hacia el Sur a visitar Isfahan, una de las ciudades más impresionantes del país. Según un proverbio iraní: “‘Esfahān nesf-e jahān ast” (Isfahan es la mitad del mundo). Esta mitad del mundo puede apreciarse en los alrededores de la plaza Naqsh-e Jahan: una de las mayores plazas públicas del mundo, con bazares cubiertos, mezquitas impresionantes, palacios, teterías y oportunidad de observar la vida diaria de Isfahan.

Me quedé muy impresionado por la mezquita Imam. Esta fue mi primera visita a una mezquita con este elegante estilo islámico, con estos colores azules y celestes, un anticipo de lo que más tarde podría ver en Uzbekistán. ¡¡Impresionante!!

Después de Isfahán, continué hacia el Sur para visitar la otra ciudad más turística de Irán: Shiraz. Esta ciudad y sus alrededores dicen mucho de lo que fue la gran civilización persa.

Naqsh-e Rustam

Alrededor de Shiraz se encuentra Naqsh-e Rustam, un sitio arqueológico que contiene cuatro tumbas reales del periodo Sassanida, excavadas en la roca.

A tan solo unos kilómetros se encuentra la antigua ciudad de Persepolis, la capital ceremonial del Imperio aqueménida. En la cubre de su expansión, controlaba territorios desde el valle del Indo hasta Grecia o Egipto en el oeste. Los relieves de Persepolis representan a personas de todas las nacionalidades alrededor del imperio, trayendo regalos de sus pueblos para el gran emperador persa.

Camino de vuelta a Teherán, paré un par de días en Yadz. Esta ciudad está construida casi exclusivamente en adobe, así que da la impresión de fusionarse con el desierto. Yadz también es un centro histórico de la religión del Zoroastrismo, y se conservan imporantes enclaves en las proximidades. De hecho, aun hoy los seguidores de esta religión suponen un porcentaje significativo (5-10%) de la población de Yadz. La verdad es que yo no conocía casi nada sobre esta religión hasta que en Yadz conocí a un zoroastriano, que me enseñó sus creencias fundamentales. Fundada por el profeta Zoroastro, una de las características más visibles de esta religión es el fuego, porque oran en templos con fuego. Tiempo atrás, el zoroastrismo fue una de las religiones más seguidas en el mundo, y ha dejado su impronta en algunos símbolos de las religiones modernas. La práctica del zoroastrismo está permitida en el Irán del régimen de los Ayatollahs, pero sólo de forma discreta y para miembros de la comunidad. Como otras personas no pueden convertirse a esta religión (y los zoroastrianos son más que bienvenidos a convertirse al Islam), el número de practicantes está decreciendo poco a poco.

Después de un par de días en Yadz, fui de vuelta a Teherán. En esta inmensa ciudad, se puede apreciar la vida moderna iraní. Los jóvenes iraníes son sorprendentemente modernos y occidentalizados. Visten ropa (falsa) de la última moda y buscan formas de sortear las estrictas leyes a las que están sometidos. Así, Irán es un país de contrastes: mujeres cumplen con el requisito de llevar hijab mientras se lo echan para detrás todo lo posible y se maquillan la cara para resaltar su belleza; la gente puede llevar propaganda anti-americana y al mismo tiempo adoran a las personas americanas y les invitan a su casa si ven a uno; el fudamentalismo islámico convive con personas con una mentalidad muy moderna y occidental.

¡¡Olvidad todos vuestros prejuicios y la propaganda y descubrid vuestra propia opinión de Irán viéndolo con vuestros propios ojos!!

Ruta de la Seda 2 – La Tierra de los Caballos Hermosos

Se piensa que el nombre Cappadocia, que viene de la palabra Hitita ‘Katpatuka’, significa originalmente ‘La Tierra de los Caballos Hermosos’.

En los tiempos del Imperio Romano y Bizantino, Cappadocia fue un refugio para los primeros cristianos, y entre los siglos IV y XI, se desarrolló aquí una numerosa comunidad cristiana. Estos cristianos construyeron iglesias, monasterios y hasta ciudades subterráneas.

Modernamente, la región de Cappadocia es mejor conocida por su geología, y en particular las formaciones rocosas que se denominan comúnmente ‘fairy chimneys‘ (que no traduciré por ridículo):

Fairy chimneys

Iglesia en el interior de una cueva

El primer día fui al Museo al Aire Libre de Göreme, donde se pueden visitar numerosas iglesias, capillas y monasterios tallados en el interior de formaciones rocosas. Es frecuente encontrar este tipo de cuevas a lo largo de la Ruta de la Seda, pero en este caso tienen motivos cristianos, al contrario que más adelante en la ruta, donde son budistas.

Ciudades subterráneas

Otra visita interesante en Cappadocia son las ciudades subterráneas. Y digo bien… no son casas familiares o iglesias, sino auténticas ciudades con todo tipo de servicios, bajo la superficie. Hay 37 ciudades abiertas y otras muchas que no han sido excavadas. En algunas de ellas vivían hasta 10.000 personas. Los cristianos construyeron estas ciudades subterráneas para esconderse y defenderse de los ejércitos persas y árabes que venían con intención de aniquilarlos durante los siglos VI y VII. Una visita all es muy interesante para poder apreciar lo enormes que son y la cantidad de pasadizos que contienen. Ahora bien, no imagino cómo puede ser vivir allí durante meses, al menos espero que sus habitantes no tuviesen claustrofobia!! 🙂

Hostel en Göreme

En Cappadocia, incluso los hoteles y hostels están también construidos en la roca. Así puedes dormir en una cueva y presumiblemente le añade una gracia para los turistas. De hecho, la mayor parte de los hoteles se llaman “algo Cave Hotel”.

Muchos turistas en Cappadocia contratan un viaje de 1 hora en un globo aerostático, para apreciar desde las alturas el amanecer sobre Cappadocia. Este tipo de actividad sale claramente de mi presupuesto y tampoco tenía especiales ganas de hacerlo, pero la gente que fue me contó que es muy bonito. 

En su lugar, me dediqué a hacer trekking por los muchos valles de la Cappadocia. Naturalmente, me iba encontrando cada vez más fairy chimneys y cada vez más cuevas. Y para recuperarme de la caminata, un döner kebab tras otro, como siempre en Turquía.

Paseando por İstiklal Caddesi

Me quedé en Estambul más días de lo planeado, esperando mi visado para Irán. Me alojaba en el centro moderno de la ciudad. Como no me apetecía hacer mucho más turismo, simplemente paseaba por el centro, y en particular por la calle más famosa y concurrida de la ciudad: Istiklal.

Istiklal Caddesi es una calle pearonal muy comercial. No transitan coches, pero sí una vieja línea de tranvía, que es muy decorativa y le da un toque nostálgico a la calle:

Linea de tranvia en Istiklal

Miles – o millones – de personas acuden cada día a Istiklal para comprar en sus tiendas de moda, librerías o galerías de arte, o simplemente para tomar un té y fumar narghile en una de sus teterías, o cenar en algunos de los mejores restaurantes de la ciudad. Se puede ver una mezcla de ricos de Estambul y turistas. Hay bastantes turistas árabes, muchos de Arabia Saudí, que vienen a gastar sus petrodólares en Istiklal.

İstiklal Caddesi es el lugar escogido para todas las protestas, manifestaciones y encuentros de todo tipo en la ciudad. Todos los días me encontraba con alguna clase de protesta: mujeres en favor del aborto, activistas políticos de Azerbaijan y otros muchos de los que ni siquiera entendía sus peticiones, en ocasiones secundados por no más que un puñado de personas.

Pero el domingo se organizó una manifestación mucho mayor: el Orgullo Gay de Estambul. Había mucha gente pero aun así era algo tranquilo, nada que ver con la locura de Madrid. Lo que más me llamó la atención fue ver a las turistas árabes, que suelen estar de compras por Istiklal, totalmente cubiertas de negro en sus niqabs (o ninjas, como decía una chica española), mirando interesadísimas la marcha y haciendo miles de fotos con sus móviles, probablemente flipando al ver algo que no habrían visto en su vida. 🙂

Orgullo gay Estambul

Istiklal es la principal zona de marcha de la ciudad. Hay muchísimas discos y bares tanto en la calle como en el techo de los edificios. También es el escenario del timo más conocido de Estambul, que tiene como objetivo hombres extranjeros viajando solos. Sucede de la siguiente manera: te encuentras “por casualidad” con un turco muy simpático, que comienza una conversación y te invita a acompañarle a tomar una cerveza. Te lleva a un club, aparecen mujeres que se sientan en la mesa y piden copas y al final te presentan una factura de unos 500 €. Unos gorilas del local te acompañan hasta que la pagues. Es tan común que las guías de viaje y los hostels te advierten sobre ello, así que yo estaba sobre aviso y por supesto nunca acepté ir a esos bares. Me sucedía todos los días. La conversación era siempre así: alguien me preguntaba algo en turco. Cuando no les respondía en turco, decían: “Ah, no eres turco, pareces turco” (cara de sorpresa muy forzada). Luego hacían una serie de preguntas para saber si eres la persona adecuada para el timo: “¿De dónde eres? ¿Vives aquí? ¿Es tu primera vez en Turquía? ¿Has venido solo?…” Satisfechos con mis respuestas, mencionaban que tienen algún familiar en España o saben algo de tu país, y finalmente proponen ir a tomar algo.

Un día en concreto, fue divertido porque tuve esta misma conversación 3 veces y en todas ellas los hombres me dijeron que tenían un familiar en Sabadell. Me pareció gracioso que siempre escogieran una ciudad como Sabadell, probablemente para hacer la historia creíble. Cuando el tercer chico mencionó que tenía un primo en Cataluña le interrumpí: “¿En Sabadell?” “Sí, en Sabadell, ¿como sabes?” Me eché a reír y le dije que todos tenían un familiar en Sabadell, y que le sugería que podían decir otras ciıdades como Toledo, Sevilla, Valladolid, etc., aunque sea por variar un poco. “Hay que ser creativo!” 🙂 El chico se echó a reír por los suelos, me dio la mano y me dijo: “Conozco solo dos ciudades en España. Gracias por enseñarme más ciudades”. Una hora después, de vuelta por Istiklal, oí: “Hola!! Hola!!” Me giré y vi a este último chico y el anterior, junto con otro amigo. Estaban riendo y saludándome. A partir de ese día, siempre me los cruzaba por la calle Istiklal, me saludaban muy amables y se reían. 🙂

Ruta de la Seda 1 – Estambul

Bueno, empecemos con la segunda temporada!! Desde Madrid volé a Estambul, con la emoción de empezar el viaje de mis sueños por la Ruta de la Seda. Primero, un poco de contexto.

Lo que se conoce modernamente como Ruta de la Seda no fue nunca una única ruta, sino una red de caminos de menor longitud que conectaba Oriente y Occidente. Por tanto, no tiene mucho sentido buscar un origen y un fin. Pero en algún sitio tengo que empezar, ¿no? 🙂 Estambul es probablemente la mejor opción. Por su posición estratégica entre Europa y Asia, ha venido a simbolizar el término occidental de la ruta, la puerta de entrada a Europa para aquellos comerciantes que traían productos asiáticos. Los chinos señalarían que se trata del final de la Ruta de la Seda, dado que la seda iba hacia el Occidente; sin embargo, para los viajeros europeos es más un comienzo, desde donde se irán adentrando en el cada vez más desconocido Oriente.

Estambul lo tiene todo: es una metrópolis moderna y con mucha energía, la larga historia de una ciudad que fue denominada Bizancio y Constantinopla y una posición estratégica privilegiada entre Europa y Asia y entre el Mar Negro y el Mediterráneo. Simbólicamente, es un puente entre civilizaciones de Europa y Asia:

Puente entre Europa y Asia

Hagia Sophia es la prueba de la larga historia de Estambul. Fue una catedral durante el Imperio Bizantino, luego se utilizó como mezquita bajo el Imperio Otomano y en los años 30 se secularizó y se convirtió en un museo, como parte de los esfuerzos de Atatürk para crear una Turquía secular y occidentalizada. El interior es realmente espectacular, desde luego uno de los edificios religiosos más impactantes que haya visto. Se pueden distinguir claramente elementos cristianos y musulmanes entrelazados en este enorme edificio.

Hagia Sophia

A tan solo unos metros de Hagia Sophia se encuentra la mezquita de Sultan Ahmed, más conocida como Mezquita Azul, que todavía funciona como tal. Es casi igual de impresionante por dentro, y con un exterior más logrado.

Blue Mosque

De todos es conocido que los turcos son buenos comerciantes. Te tratarán de vender lo que más les convenga, aunque estés buscando otra cosa (y a veces con éxito). Si entráis en una tienda buscando una camiseta, no os extrañéis si acabáis saliendo por la puerta con un par de zapatos, todo esto después de un par de tazas de té, claro… :-). Así que mi primera experiencia en un bazar de la Ruta de la Seda fue en el Grand Bazaar de Estambul, un mercado con muchísima vida que se construyó en el siglo XV.

Silk products in the Grand Bazaar

En el Grand Bazaar pude ver varias tiendas que anunciaban productos de pura seda. ¿Habría venido esa seda de China? 🙂 Creo que hoy en día eso ya no funciona así, pero en cualquier caso es un detalle gracioso para empezar un viaje por la Ruta de la Seda.

Dentro del propio bazar hay 28 caravanserais (o Han, como se les llama en Turquía). Eran sitios próximos a los mercados donde los comerciantes podían descansar y almacenar sus pertenencias, más info en los próximos posts.

Estambul fue el punto de partida para mi viaje por Turquía: Izmir, Selçuk (Ephesus), Bodrum, Pamukkale, Antalya, Konya, Cappadocia, Ankara y vuelta a Estambul.

Fin de una etapa

Bueno, pues esto ha sido todo de la primera parte de mi viaje, por países latinoamericanos. Han sido algo más de 4 meses muy intensos, que me han llevado desde Colombia a Brasil, Argentina, Paraguay, Chile, Isla de Pascua, Perú y Cuba. No ha faltado de nada: playas, montañas, lagos, desiertos, islas, selva, frío y calor, grandes ciudades y pueblecillos, viajes en autobús de 20 horas o en barco de 3 días, muchas vivencias y gente estupenda que he podido conocer.

Muchas gracias a todos los que habéis estado siguiendo el blog durante este tiempo. La verdad es que me habéis dado muchísimo ánimo para seguir con el viaje, y más de una vez un buen consejo. A veces me ha costado mantenerlo actualizado y lleva su trabajo escribirlo, como también leerlo, con tantas cosas como hay en internet y lo ocupados que estáis todos. Así que de verdad, muchas gracias a los que habéis tenido la paciencia de seguirlo.

Pero esto NO es el final… Ahora estoy unos días en Madrid descansando, haciendo exámenes y recuperando los kilos que he perdido en estos meses de viaje, pero ya mismo hago las maletas para la siguiente etapa: la ruta de la seda. Si todo va bien, iré desde Estambul hasta Xian (origen de la ruta de la seda), todo por tierra si es que puedo arreglar el tema de los visados (que no es nada fácil). Del Mediterráneo al Pacífico. Un viaje de ensueño por la ruta comercial más importante de toda la historia, por ciudades con una historia milenaria, tras las huellas de grandes personajes como Marco Polo, Alejandro Magno o Genghis Khan. Desde luego no va a ser fácil. Allí no hay toda la infraestructura para viajeros que hay en Sudamérica, los transportes son lentos e infrecuentes, la comunicación con la gente normalmente es muy difícil y todos los países requieren visados que son un infierno para obtener. Pero, como siempre, a gran esfuerzo gran recompensa.

Así que la segunda parte promete más y mejores viajes, más y mejores aventuras, y -si internet me acompaña- más y mejores posts.