Ruta de la Seda 6 – Kirguistán

La primera impresión cuando llegas a Kirguistán es que nada ha cambiado mucho: sigues viendo Uzbekos en todo el Valle de Fergana. Y es que las fronteras en Asia Central no tienen ningún sentido. Los bordes de las repúblicas fueron delimitados por Stalin cuando no se esperaba que fueran distintos paises. Tajikos viven en Samarkanda en Uzbekistan, mientras que Uzbekos habitan el valle de Fergana en Kirguistán, y así en todos los sitios. Para comprender bien la región hay que olvidarse de las fronteras oficiales y pensar en términos de esas otras fronteras, más reales, que no aparecen dibujadas en ningún mapa.

El camino a Bishkek se me hizo largo pero lo disfruté. Viajé con una familia local de lo mas característica y simpática, y con dos jóvenes que venían de vuelta de la academia militar de Moscú y podían hablar algo de inglés.

Bishkek tambien tiene pinta de una capital de la URRS. Grandes avenidas y edificios monumentales dominan el centro de la ciudad. El ruso es el idioma más hablado y hay un porcenaje de habitantes de etnia rusa.

Bishkek

El resto del pais es eminentemente rural, en marcado contraste con una ciudad cosmopolita como Bishkek. La parte mas turística del pais (si se puede decir tal cosa) son los alrededores del enorme lago Issik-Köl. En la orilla norte hay algunos resorts que reciben turistas kazajos ricos, ya que éste es el sitio que mas se asemeja a un pueblo de playa en miles de kilometros a la redonda (y aun asi, nada que ver).

Al este del lago está la ciudad de Karakol. Es la base de la mayoria de los viajeros occidentales, porque hay muchas oportunidades de montañismo en las cordilleras cercanas. Por cierto, casi todos los occidentales que vienen a Kirguistán son montañeros con experiencia, o al menos amantes de la naturaleza.

Pero tambien hay algunos sitios de interes en Karakol. Uno de ellos ejemplifica la fusión de culturas, pueblos y religiones a lo largo de la Ruta de la Seda. Esta mezquita en un país musulmán de Asia Central está construida en el estilo de un templo chino, combinado con rasgos islámicos como el minarete y la luna creciente. Interesante.

Mezquita china en Karakol

Algunos Kirguiz todavía preservan un estilo de vida semi-nómada. Suben con sus ganados a la montaña en verano, hasta que hace demasiado frío y vuelven. En muchas partes del país se pueden ver yurtas esparcidas por las laderas.

Yurts

Mercado

En Kirguistán nunca tienes que ir muy lejos para encontrar bonitos mercados tradicionales, que aún dan un aire comercial a lo que fue una parada importante en la Ruta de la Seda. Especias, verduras, fruta o ropa barata, todo se puede comprar en sus bazares.

Mercader

Os recomiendo a todos que visitéis Kirguistán. Es un país fuera del rádar de los paquetes turísticos, de modo que conserva un aire de autenticidad y hospitalidad, además de ser muy barato.

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