Ruta de la Seda 7 – Autostop hacia China

Cruzar las cordilleras de Tien Shan y Pamir que separan hoy en día Kirguistán y China era una de las etapas más difíciles para los viajeros de la Ruta de la Seda. Y lo sigue siendo. 🙂

Solamente se puede cruzar por dos pasos de montaña: Irkeshtam y Torugart. Para ir por Torugart hay que conseguir unos permisos especiales, un conductor con más permisos que te lleve por el “no-man’s land” y tener arreglado de antemano el transporte del lado chino hasta Kashgar, todo por una agencia. Así que una pesadilla espantosa y carísimo. Por supuesto, escogí Irkeshtam, aunque esto significaba hacer más kms. Quería cruzar a China antes del fin de semana (ambas fronteras cierran los findes), para llegar a tiempo al Sunday Market de Kashgar (próximo post). La única opción de transporte público es un autobús muy incómodo que circula dos veces a la semana. Y la opción más barata, cómoda y popular es hacer autostop.

El viaje empezó en la ciudad de Osh. Justo después de llegar de Bishkek, empecé a buscar un taxi compartido hacia Sara Tash. Fue bastante difícil encontrar uno. Los conductores intentaban convencerme de que no iba a haber más viajeros en esa dirección para conseguir que pagase por un coche entero (sin éxito). Pero al final en un stand más apartado encontré uno. Me llevó más de media hora negociar un precio razonable, probablemente por la falta de competencia.

En el viaje por carreteras de montaña conocí a Benoît, un viajero francés con quien compartiría los siguientes tres días, y el esfuerzo de hacer autostop. Aunque él tenía más experiencia que yo: había venido haciendo autostop desde Francia.

Después de unas horas llegamos al pueblo de Sara Tash, a tiempo para la cena. Se trata de un pueblo muy pequeño que se extiende alrededor del cruce de dos importantes carreteras: la que va a Tajikistan y la que va a China. Preguntamos en uno de los dos “hoteles” del lugar, y acordamos cena y alojamiento. El sitio era una casa familiar con una habitación grande semi-independiente donde acomodaban a viajeros durmiendo en el suelo con almohadas y mantas. Fuera de la casa había una letrina, y no hay ducha. Luego llegaron 4 viajeros de Israel, Canada y Polonia, que iban hacia Tajikistan, y compartieron el cuarto con nosotros. En el jardín, dos tiendas de campaña puestas por ciclistas suizos.

El pueblo tiene unas vistas espectaculares sobre las montañas que separan este país de China:

Nuestro primer conductor

Decidimos saltarnos el desayuno, y empezamos el autostop a las 6 am porque pensábamos que a esa hora pasarían más camiones chinos. En los primeros 40 minutos no pasaron camiones chinos, ni ningún coche, ni nada, y yo ya me estaba congelando. De repente pasó el primer camión, y paró. Nos subimos y este amable conductor nos llevó hasta la frontera kirguís, por muy poco dinero.

Llegamos a la frontera a las 9 am, justo cuando abre. Quería desayunar algo, pero a pesar de varios carteles donde se leía “bar”, nada parecía abierto. Así que pasamos por el control y fuimos especialmente bien recibidos por los guardas, siendo los únicos viajeros que pasaban a pie por una frontera en un sitio tan remoto. Tuvimos que esperar un rato hasta que el primer camión del día fue lentamente inspeccionado, y los oficiales kirguís nos invitaron a subir a él.

En este segundo tramo en camión recorrimos el “no-man’s land”, donde hay un paisaje realmente espectacular por el que sólo transcurren unos pocos camiones al día:

Cuando llegamos a la frontera china, entramos en el puesto de inmigración y nos encontramos por casualidad con los pasajeros del único autobús que circula entre Osh y Kashgar dos veces a la semana. Después, esperar, esperar y esperar. En total nos llevó unas 8 horas todo el proceso de cruzar la frontera. Dimos nuestros pasaportes al guarda y todo nuestro equipaje fue inspeccionado cuidadosamente. Sacó mi ropa prenda a prenda, mis medicinas y todas mis cosas preguntando para qué era cada una. Miró todos mis libros (sin entender nada pues no habla inglés) y vio los vídeos de mi iPad (en español). Aparentemente no detectó nada prohibido ni ofensivo. Pero su compañero se percató de que tenía la guía Lonely Planet. Sabía que en el mapa de la primera página no aparecía Taiwan como parte integrante de China, así que había que destruir el mapa. Le intenté convencer de que arrancase solamente Taiwan (que no se incluye en la guía y me da igual), pero, tras consultarlo con su superior, arrancó el mapa completo.

Un cartel informaba de que el nuevo puesto de inmigración se encontraba ahora a unos 125 km abajo por la carretera, y que los viajeros que pasan a pie deben subirse a un camión para “no perderse” y porque “los camioneros conocen el camino”. 🙂 Pero aprovechando que estaba el autobús allí, el oficial trató de meternos en él. El del autobús intentó cobrarnos la tarifa completa desde Osh, y nos negamos. El oficial chino se enfadó bastante pero al final cedió y le pidió a un soldado joven y graciosete que nos acompañase a un camión, mientras decía “here, no money, no money!” Los camiones llevaban parados allí años, pero éste inmediatamente obtuvo el permiso para continuar.

Camellos

Nuestro tercer conductor del día nos dijo que él no era Kirguís ni Chino, sino Uyghur. La mayor parte de estos 125 km estaban completamente desiertos, ocupados por algunos de estos camellos.

Cuando llegamos al nuevo puesto de inmigración, de nuevo la misma historia: esperar, esperar, esperar más, inspección completa de nuestro equipaje cosa por cosa y, finalmente, sellaron nuestros pasaportes y pudimos proceder. Ya era mediada la tarde, y no habíamos ni desayunado. No había cambio de divisas tras la frontera, tuvimos que tirar de unos pocos yuanes que traía yo de un viaje anterior.

Todavía nos quedaba una hora o más de viaje en coche a Kashgar. No hay autobuses. Un taxi a la salida de la frontera nos ofrecía insistentemente sus servicios, cada vez bajando su precio un poco. Pero, habiendo llegado hasta aquí, por qué no seguir haciendo autostop?? Fuimos andando hacia lo que parecía una carretera con tráfico y rápidamente encontramos un coche que nos llevó a Kashgar por mucho menos de lo que pedía el taxista.

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5 pensamientos en “Ruta de la Seda 7 – Autostop hacia China

  1. Pingback: Silk Road 7 – Hitchhiking towards China | A year around the world

  2. Hola! Felicitaciones por el viaje que estás haciendo! Nosotros hace un mes volvimos de 4 meses por el Sudeste Asiático, y ya lo extrañamos! La Ruta de la Seda es EL VIAJE para todo viajero, asi que esperamos que lo disfrutes y te seguiremos leyendo. Saludos desde Argentina!

    • Hola Lau y Bea! Muchas gracias por su mensaje. El Sudeste Asiatico es un lugar increible, confio en que lo disfrutaron. Ire leyendo sus relatos. Saludos desde India.

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