Ruta de la Seda 4 – Las ciudades majestuosas de Bujara y Samarcanda

Bujara (o Bukhara) y Samarcanda son las dos ciudades más visitadas y más famosas de Asia Central. Y es una fama merecida, porque contienen una colección alucinante de mosaicos azul celeste, azulejos decorados, cúpulas turquesa y minaretes; la arquitectura islámica más refinada y elegante. No es que haya uno o dos edificios que visitar, es que te vas encontrando por todas partes con enormes madrassas (escuelas islámicas), mezquitas y antiguos mercados. Eso sí, especialmente en Bujara hace un calor infernal en verano!! Duro para los musulmanes que estaban haciendo el Ramadán cuando yo fui.

Primero estuve en Bujara, ciudad que en los siglos IX y X ya era uno de los principales focos de la cultura y religión islámicas. Grandes pensadores como Avicena estudiaron allí. El recinto amurallado conocido como Ark era antiguamente la residencia del emir, y también contenía una mezquita y una cárcel. Junto al fuerte está Registan, la plaza principal en la antigua Bujara, donde se practicaban numerosas ejecuciones (incluyendo la de dos emisarios ingleses en el siglo XIX).

Ark

Probablemente lo más reconocible en la ciudad sea el enorme minarete Kalon. Impresionó incluso a Genghis Khan, que decidió librarlo de la destrucción a la que sus hombres sometieron a todo el resto de la ciudad en 1220. Aún permanece ahí, algo inclinado, junto a una mezquita que se añadió posteriormente (la original sí que no escapó a Genghis Khan 🙂 ).

Minarete y mezquita Kalon

En frente del minarete Kalon se ubica la enorme madrassa Mir-i-Arab, otro buen ejemplo de preciosa arquitectura islámica y las cúpulas color turquesa que me encantan. Todavía funciona como madrassa.

Madrassa Mir-i-Arab

Tras unos días, dejé el calor de Bujara muy impresionado por la belleza de su arquitectura, y continué hacia el otro must-see de Asia Central: Samarcanda. Tal vez ningún otro nombre evoque tanto la ruta de la seda para los europeos; tras escuchar el nombre viene a la cabeza belleza, grandeza, exotismo. Uno de los que contribuyó a forjar esta leyenda fue Ruy González de Clavijo, un viajero y escritor que fue enviado por Enrique III de Castilla como embajador a la corte de Tamerlane. Una calle de Samarcanda está dedicada a su memoria.

La plaza Registan es la más famosa de la ciudad. En ella hay tres maravillosas mezquitas y madrassas. Fuera de la plaza, hay unos bancos donde la gente se congrega para ver la puesta de sol sobre estos bonitos monumentos:

Registan

Registan

Una de las mezquitas de Registran, Tillya Kari, contiene una preciosa decoración en tonos azules y dorados. También hay una pequeña exposición de fotos de la ciudad anteriores a 1940, en las que se pueden ver los edificios sin color, casi derruidos y la plaza Registran llena de mercaderes comerciando. Hoy día todo está restaurado, tanto que muchos se quejan que demasiado, que ha perdido parte de su carácter de edificios antiguos.

Tillya Kari

También en Samarcanda se encuentra el mausoleo de varios líderes de la dinastía Timur, incluyendo a Tamerlane, el gran guerrero fundador de este imperio.

Mausoleo Gur Emir

Shakh-i-Zinda

La necrópolis de Shakh-i-Zinda contine varios mausoleos alrededor de una estrecha calle. Los azulejos aquí son de los mejores en todo el arte musulmán.

El mausoleo original está dedicado a Qusam ibn-Abbas, un primo del profeta Mahoma del que se dice que trajo el Islam a estas tierras en el siglo VII. Tamerlane y su nieto Ulugbek enterraron también aquí a miembros de su familia, de forma que la necrópolis se expandió.

Shakh-i-Zinda es un lugar de peregrinaje importante, siempre hay musulmanes orando junto al mausoleo de Abbas.

Un poco más allá desde Shakh-i-Zinda se sitúa el Observatorio de Ulugbek. Este gobernante es casi más conocido como pensador y científico. Consiguió observar y recopilar en un atlas más de 1000 estrellas.

Además de Bujara y Samarcanda, la tercera perla de Uzbekistán es Jiva, pero no llegué hasta allá porque con las primeras dos ya había tenido mi dosis de arquitectura islámica, y el tiempo siempre es escaso. Os contaré alguna anécdota sobre viajes en Uzbekistán en el próximo post.

Después de ver estas fotillos, ¿alguno de los lectores ha añadido Uzbekistán a su lista de destinos futuros?

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Ruta de la Seda 3 – Iran

De vuelta tras un par de meses en países en los que no se permite el acceso a wordpress y con ganas de actualizar esto.

En Asia Central, he conocido viajeros increíbles. Muchos de ellos viajan por un largo periodo, por varios países. Si les preguntas cuál es el país que más les ha gustado, casi siempre responden: ‘Irán’. ¿Qué es lo que hace a este país un destino tan especial? Sin duda, lo agradables y acogedores que son los iraníes. Como me comentaba un viajero: ‘En Irán nunca estás solo’. Y es verdad, siempre aparece alguien para iniciar una conversación, invitarte a su casa o ayudarte con cualquier cosa. Para algunas personas, sólo escuchar el nombre Irán les produce miedo (sobre todo a los estadounidenses), pero si viajáis a Irán debéis olvidar todos los prejuicios y disfrutar lo maravilloso que es ese país.

Tras llegar a Teherán, fui hacia el Sur a visitar Isfahan, una de las ciudades más impresionantes del país. Según un proverbio iraní: “‘Esfahān nesf-e jahān ast” (Isfahan es la mitad del mundo). Esta mitad del mundo puede apreciarse en los alrededores de la plaza Naqsh-e Jahan: una de las mayores plazas públicas del mundo, con bazares cubiertos, mezquitas impresionantes, palacios, teterías y oportunidad de observar la vida diaria de Isfahan.

Me quedé muy impresionado por la mezquita Imam. Esta fue mi primera visita a una mezquita con este elegante estilo islámico, con estos colores azules y celestes, un anticipo de lo que más tarde podría ver en Uzbekistán. ¡¡Impresionante!!

Después de Isfahán, continué hacia el Sur para visitar la otra ciudad más turística de Irán: Shiraz. Esta ciudad y sus alrededores dicen mucho de lo que fue la gran civilización persa.

Naqsh-e Rustam

Alrededor de Shiraz se encuentra Naqsh-e Rustam, un sitio arqueológico que contiene cuatro tumbas reales del periodo Sassanida, excavadas en la roca.

A tan solo unos kilómetros se encuentra la antigua ciudad de Persepolis, la capital ceremonial del Imperio aqueménida. En la cubre de su expansión, controlaba territorios desde el valle del Indo hasta Grecia o Egipto en el oeste. Los relieves de Persepolis representan a personas de todas las nacionalidades alrededor del imperio, trayendo regalos de sus pueblos para el gran emperador persa.

Camino de vuelta a Teherán, paré un par de días en Yadz. Esta ciudad está construida casi exclusivamente en adobe, así que da la impresión de fusionarse con el desierto. Yadz también es un centro histórico de la religión del Zoroastrismo, y se conservan imporantes enclaves en las proximidades. De hecho, aun hoy los seguidores de esta religión suponen un porcentaje significativo (5-10%) de la población de Yadz. La verdad es que yo no conocía casi nada sobre esta religión hasta que en Yadz conocí a un zoroastriano, que me enseñó sus creencias fundamentales. Fundada por el profeta Zoroastro, una de las características más visibles de esta religión es el fuego, porque oran en templos con fuego. Tiempo atrás, el zoroastrismo fue una de las religiones más seguidas en el mundo, y ha dejado su impronta en algunos símbolos de las religiones modernas. La práctica del zoroastrismo está permitida en el Irán del régimen de los Ayatollahs, pero sólo de forma discreta y para miembros de la comunidad. Como otras personas no pueden convertirse a esta religión (y los zoroastrianos son más que bienvenidos a convertirse al Islam), el número de practicantes está decreciendo poco a poco.

Después de un par de días en Yadz, fui de vuelta a Teherán. En esta inmensa ciudad, se puede apreciar la vida moderna iraní. Los jóvenes iraníes son sorprendentemente modernos y occidentalizados. Visten ropa (falsa) de la última moda y buscan formas de sortear las estrictas leyes a las que están sometidos. Así, Irán es un país de contrastes: mujeres cumplen con el requisito de llevar hijab mientras se lo echan para detrás todo lo posible y se maquillan la cara para resaltar su belleza; la gente puede llevar propaganda anti-americana y al mismo tiempo adoran a las personas americanas y les invitan a su casa si ven a uno; el fudamentalismo islámico convive con personas con una mentalidad muy moderna y occidental.

¡¡Olvidad todos vuestros prejuicios y la propaganda y descubrid vuestra propia opinión de Irán viéndolo con vuestros propios ojos!!