Fin de una etapa

Bueno, pues esto ha sido todo de la primera parte de mi viaje, por países latinoamericanos. Han sido algo más de 4 meses muy intensos, que me han llevado desde Colombia a Brasil, Argentina, Paraguay, Chile, Isla de Pascua, Perú y Cuba. No ha faltado de nada: playas, montañas, lagos, desiertos, islas, selva, frío y calor, grandes ciudades y pueblecillos, viajes en autobús de 20 horas o en barco de 3 días, muchas vivencias y gente estupenda que he podido conocer.

Muchas gracias a todos los que habéis estado siguiendo el blog durante este tiempo. La verdad es que me habéis dado muchísimo ánimo para seguir con el viaje, y más de una vez un buen consejo. A veces me ha costado mantenerlo actualizado y lleva su trabajo escribirlo, como también leerlo, con tantas cosas como hay en internet y lo ocupados que estáis todos. Así que de verdad, muchas gracias a los que habéis tenido la paciencia de seguirlo.

Pero esto NO es el final… Ahora estoy unos días en Madrid descansando, haciendo exámenes y recuperando los kilos que he perdido en estos meses de viaje, pero ya mismo hago las maletas para la siguiente etapa: la ruta de la seda. Si todo va bien, iré desde Estambul hasta Xian (origen de la ruta de la seda), todo por tierra si es que puedo arreglar el tema de los visados (que no es nada fácil). Del Mediterráneo al Pacífico. Un viaje de ensueño por la ruta comercial más importante de toda la historia, por ciudades con una historia milenaria, tras las huellas de grandes personajes como Marco Polo, Alejandro Magno o Genghis Khan. Desde luego no va a ser fácil. Allí no hay toda la infraestructura para viajeros que hay en Sudamérica, los transportes son lentos e infrecuentes, la comunicación con la gente normalmente es muy difícil y todos los países requieren visados que son un infierno para obtener. Pero, como siempre, a gran esfuerzo gran recompensa.

Así que la segunda parte promete más y mejores viajes, más y mejores aventuras, y -si internet me acompaña- más y mejores posts.

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Cuba – La Revolucion!!

En la última escala de mi etapa latinoamericana del viaje, fui a Cuba.

Eslóganes políticos en Cuba

Cuba es un país muy singular. ¿En qué otro sitio no puedes encontrar una Coca Cola, o no ves un McDonald’s? Seguramente en pocos países.

La  ausencia de publicidad en las calles se ve sustituida por la propaganda y los eslóganes políticos, algunos muy curiosos. Todo esto es incluso un reclamo turístico: se puede visitar el Museo de la Revolución, el mausoleo del Che, los emplazamientos de las batallas decisivas de la revolución, etc.

Cartel político en Cuba. Curioso mensaje!

El país está experimentando cambios a gran velocidad. Aunque la mayor parte de los cubanos siguen trabajando para el estado, cada vez más se hacen trabajadores por cuenta propia. Hay que ir allí y hablar con ellos para entender los malabares que hacen para llegar a final de mes, con sueldos de alrededor de 20 USD/mes, son unos verdaderos supervivientes. La educación y la sanidad son gratuitas y de calidad, aunque dicen que ya no es lo que era. Hasta los trabajadores más humildes tienen mucha cultura.

Imagen del Che en la Plaza de la Revolución

Si vais a Cuba, la mejor opción es alorjarse en las “casas particulares”, yo lo hice así todos los días. Por lo que me comentaron turistas españoles, los hoteles tienen peores estándares que en otros países, y no son baratos. Las casas están muy bien, ofrecen también como extras un desayuno abundante y algunas también una buena cena. Además, así tienes más oportunidad de tratar con los locales, y te orientan sobre la ciudad que estás visitando. Id directamente y solos, si vais con la gente que te asalta en la estación de autobuses o bien recomendados por la casa de la ciudad anterior (siempre lo intentan), el precio aumenta automáticamente en 5 CUC (5 USD) por noche, por las comisiones.

Calles de Trinidad

Otra de las curiosidades de Cuba son los coches. Todavía se mantienen en uso muchos coches americanos de los años 50, muchos de ellos funcionando como taxis privados. Y son de los pocos coches que circulan por las calles de Cuba. Muchas ciudades, fuera de La Habana, están prácticamente vacías de coches, ya que la mayor parte de los cubanos no puede permitirse tener uno, pero las calles están bien preparadas.