Perú – Un recorrido por el Norte

Desde Trujillo viajé a otras ciudades del norte de Perú, y de aquí empiezo por contaros algo más de la cultura Mochica.

En el pueblo de Lambayeque, cerca de la ciudad de Chiclayo, estuve visitando el Museo de las Tumbas Reales de Sipán. Cerca, en el pueblo de Sipán, se descubrió en 1987 un emplazamiento arqueológico de primera magnitud. Son conocidos los enfrentamientos que hubo entre arqueólogos/policía y los huaqueros (saqueadores de tumbas), por quedarse con los “tesoros”; alguno acabó muerto.

Museo de las tumbas reales de Sipán

En el museo se exponen muchos de los objetos encontrados, y más importante, una reproducción exacta de tres tumbas de altos dirigentes  mochicas que no habían sido saqueadas y se encontraron intactas: el Señor de Sipán, el Sacerdote y el Viejo Señor.

La visita está organizada en el orden en que fueron encontradas los cuerpos y joyas, increscendo, de modo que puedes compartir la emoción que debieron sentir los arqueólogos al ir encontrando y reconociendo poco a poco más “personajes” y, finalmente, darse cuenta de que se trataba de la tumba real.

Además de a su morador principal, las tumbas contenía joyas, cerámicas, alimento y otros objetos que pudieran ser útiles al Señor en la otra vida. También animales, como un perro o una llama (sin cabeza) y varias mujeres (concubinas), un niño, un guardián (al que previamente habían cortado los pies para que no se moviera de allí). Muerto el Señor, mataban también a varias personas que tenían el “privilegio” de enterrarse con él en una disposición cuidadosamente estudiada.

Desde Chiclayo fui hacia el interior, a la ciudad de Chachapoyas. Allí el paisaje cambia radicalmente. Desde la costa, que es muy árido y casi desértico, a la cordillera, todo verde y montañoso.

Fortaleza Kuélap

Alrededor de Chachapoyas, el primer día estuve visitando la fortaleza Kuélap. Tres horas por unas carreteras de montaña muy escénicas la separan de la ciudad. Este emplazamiento de la civilización Chachapoyas está situada en lo alto de una montaña, por razones defensivas, y rodeada de un enorme muro. La entrada es muy estrecha, por si se producía una invasión. La fortaleza sirvió durante siglos a los Chachapoyas para defenderse de pueblos vecinos, especialmente de los de la región del Amazonas. Finalmente, también los Chachapoyas fueron conquistados por los incas hacia 1470.

Kuélap

Tiene fama de ser las ruinas más impresionantes después de Machu Picchu. Es menos impactante, pero desde luego, la vista desde  Kuélap es impresionante. Al igual que Machu Picchu, está rodeado por todas partes de montañas andinas, un paisaje espectacular. Pero, claro, el número de turistas que llegan hasta aquí es el 0.000001% de los que hay en Machu Picchu, así que no hay ningún agobio, y preserva un aire de autenticidad en un sitio tan remoto.

Catarata Gocta

El día siguiente cambié de escenario y me fui a hacer un poco de trekking y visitar la Catarata Gocta. Este salto de agua tiene 771 metros de altura. En 2005 se midieron varias cataratas para saber cuál era la más alta del mundo, y esta quedó segunda. Pero bueno, competiciones aparte, es un bonito paseo, el paisaje y los caminos merecen la pena.

Algún susto también tuve ese día por la inexperiencia. Fui con un señor alemán de 66 años que había conocido en Kuélap. Es físico experimiental jubilado, deja la mujer trabajando en su casa y se dedica a recorrer Sudamérica alojándose de couchsurfing. Cuando viajas encuentras gente así de curiosa. Menos mal que vive en Suiza y es muy montañero porque aguantó como un campeón un día que fue durísimo, yo desde luego estaba muerto. La combi desde Chachapoyas nos dejó en la mitad de la carretera, y desde allí es toda una caminata hasta las cataratas. Así que tardamos 4 horas y media en llegar a las cataratas, casi sin parar y por caminos de montaña, todo el rato cuestas arriba y abajo. Yo tenía mi autobús al siguiente destino a las 7pm, y ya estaba convencido de que lo perdía. Además, en poco tiempo se iba a hacer de noche. Así que cuando por fin conseguimos llegar a la catarata, no nos quedamos allí ni un minuto, nos volvimos directamente por otro camino. Menos mal que la vuelta fue solo 2,5 horas. Al final llegamos a la carretera cuando ya estaba anocheciendo, y tuvimos la suerte de que pasó un coche que nos recogió. Corriendo, llegué justo a tiempo al autobús. 🙂

Esta zona de Perú merece bastante la pena. Las posibilidades de hacer un trek de varios días son muchas, al igual que en la región de Cusco. Pero aquí el turismo no está tan desarrollado o mejor dicho masificado, así que es mucho más tranquilo y auténtico (y económico).

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4 pensamientos en “Perú – Un recorrido por el Norte

  1. Que gran experiencia! Gracias por compartirla. Yo me voy con mi pareja a Peru en octubre y tu relato es una buena guia. Nosotros vamos de mochileros y queremos dormir en tienda (acampada libre), lo ves factible? (perdon por las faltas, teclado ingles)

    • Muchas gracias! Por cierto, he estado leyendo tu blog y está genial, además las fotos son espectaculares. Yo creo que la acampada sí será factible, aunque la verdad es que no tengo la experiencia porque yo no tengo tienda y me alojaba en los hostels. En cualquier caso, seguro que Perú os va a encantar, es un gran pais!

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