Colombia – Metrocable hasta la Biblioteca España

Medellín es una ciudad muy agradable, aunque sólo fuera por su excelente clima (entre 21 y 28ºC todo el año), que le ha valido el apelativo de “Ciudad de la Eterna Primavera”. Además, tiene una vida cultural vibrante y unos servicios públicos eficientes. Hasta hace poco tiempo no ha podido quitarse el estigma de haber sido el centro de los cárteles de la droga en los años 80, bajo el liderazgo de Pablo Escobar. Pero tal vez por eso, los paisas (naturales de Antioquia) se muestran ahora muy orgullosos de las mejoras que ha experimentado la ciudad y están cultivando un profundo sentido de pertenencia.

Medellín tiene varios aspectos de interés, pero tal vez le falta un monumento turístico de primer nivel (“must-see”) que por sí mismo atrajera a los turistas. Aunque ya había estado en mi viaje del año pasado, visité el primer día el Museo de Antioquia y otras esculturas del conocido escultor natural de Medellín, Fernando Botero. También ví la catedral y estuve recorriendo el frenético centro de la ciudad.

Para los siguientes días no tenía claro qué hacer, así que pregunté a varios paisas qué merecía la pena visitar en su ciudad. Entre las respuestas siempre aparecía una que me resultaba curiosa: el Metro.

Yo soy bastante aficionado al metro, no sólo porque lo utilizo a diario en Madrid desde hace más de 17 años, sino también porque cada vez que voy a una ciudad con metro viajo en él, ya conozco unos cuantos. Es algo que puedo comparar con facilidad, de ciudad a ciudad, y que dice mucho del lugar: si es viejo o nuevo, sucio o inmaculado, los carteles, los anuncios, etc. La gente que viaja en metro es variopinta y representativa de la vida de la ciudad: gente que va a trabajar, jubilados, niños que van al cole… Un lugar ideal para observar la vida cotidiana (“people watching“) y tomar el pulso a la ciudad.

Metro de Medellín

Pero el metro se suele considerar algo funcional, para moverse de un sitio a otro, por eso me extrañó que me lo recomendasen como una atracción turística en sí misma. El metro de Medellín es un metro de superficie, que transcurre rápidamente por el valle en el que se asienta la ciudad.

¿Por qué sienten los paisas este orgullo por el metro? Responden: “es rápido y eficiente”; “está limpio”; “no hay vendedores” (a diferencia de los autobuses); “ha integrado zonas de la ciudad pobres y mal comunicadas”. Todo eso es cierto, pero creo que hay una razón más que no mencionan: Bogotá no tiene uno. 🙂

Lo que me hizo gracia llendo en metro son los mensajes que oyes en cada estación, en la tierna voz de una señorita, que parecen destinados a educar a los usuarios. Ejemplo: “Sentarnos correctamente es sinónimo de nuestra buena educación. Además, evitamos incomodar a las personas que viajan de pie“. A mí este ya me pareció completamente repipi. Es este espíritu de civismo y respeto lo que evocan los carteles que dicen: “Aquí vivimos la cultura Metro“.

Metrocable

Un viaje más interesante que me recomendaron fue subir al Metrocable, una extensión del sistema de Metro en forma de teleférico que da servicio a los barrios en la ladera de la montaña. Este proyecto ha atraído muchas alabanzas por su gran repercusión social: ha facilitado el desarrollo del barrio de Santo Domingo, que era una de las zonas más deprimidas y de difícil acceso de la ciudad. La inversión en la zona se ha multiplicado tras la llegada del Metrocable, y la alta criminalidad prácticamente ha desaparecido.

El barrio de Santo Domingo se extiende por la ladera de la montaña, lo que dificulta el acceso y los servicios

Entrando en el Metrocable no podía faltar el cartel “Aquí también vivimos la cultura Metro“. El viaje en Metrocable proporciona unas excelentes vistas de la ciudad.

Bajé en la última estación del Metrocable. Se ve que las inmediaciones han sido completamente remodeladas, el paseo que sale de la estación tiene un aire casi turístico, muy distinto de las calles aledañas. Este paseo lleva a otro de los pilares de este ambicioso proyecto, la Biblioteca España. Construida con ayuda española, fue inaugurada por los Reyes de España en 2007. Este conjunto arquitectónico ha ganado importantes premios por su diseño y ahora es el símbolo del barrio de Santo Domingo.

Biblioteca España

Allí me quedé, en la biblioteca España, el resto de la mañana, con la compañía de mis apuntes de Microeconomía. No había mucha gente, sólo un par de chicos jóvenes estudiando y algunas señoras que venían a hacer gestiones en alguna oficina de atención que está en la parte de abajo de la biblioteca.

Me quedé con la impresión de que, tras una historia marcada por las drogas y el crimen, Medellín siente una especial necesidad de demostrar que es una ciudad segura, moderna, dinámica y abierta, gobernada por el imperio de la ley, que tiene unos servicios públicos eficientes y unos valores democráticos que en otros lugares simplemente damos por supuestos.

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